Castillo de Josselin © Y. Le Gal

Josselin, pequeña ciudad con carácter

A lo largo del Canal de Nantes a Brest reina la calma, el sendero que discurre en paralelo al canal pasa junto a valles boscosos y muelles en la orilla. A lo lejos, se erigen tres majestuosas torres y su imagen se refleja sobre las aguas del río Oust. El castillo de Josselin, propiedad de la familia Rohan, es un testimonio vivo de la historia medieval de la Bretaña y la joya de la Petite Cité de Caractère (Pequeña ciudad con carácter).

  • Casa a entramado

    Casa a entramado

  • Entrada de la basílica © M. Schaffner

    Entrada de la basílica

Rodeada de jardines, la residencia principesca se alza junto a la pequeña ciudad de Josselin, rebosante de historias y arquitectura monumental. Alrededor de cincuenta casas construidas con la técnica tradicional de entramado de madera se suceden entre calles decoradas con flores hasta llegar a la Basílica de Notre-Dame du Roncier. Los más valientes verán su esfuerzo recompensado, ya que para llegar a la cima de la torre del campanario hay que subir 138 peldaños. Algo que merece la pena para disfrutar de unas magníficas vistas: la ciudad de Josselin, el castillo, el bosque del Amor, el canal y el valle del Oust, que se pierde en el horizonte. Tendrá la sensación de estar en el cielo, tanto literalmente como en sentido figurado. Como los miles de peregrinos que ocupan las calles de la ciudad y las llenan de color y fervor religioso con ocasión del famoso Gran Perdón de Notre-Dame du Roncier, que tiene lugar cada año a comienzos de septiembre. La historia de Josselin está escrita en su tierra, tallada en su piedra y ha servido de inspiración a numerosos amantes de la arquitectura y artistas. Pintores, escultores, joyeros o alfareros… Cada uno a su manera representa su visión de la vida y de la ciudad en sus creaciones. Algunos de ellos le abrirán sus puertas y compartirán sus emociones con usted. ¡Si algo hay seguro es que volverá de Josselin con miles de historias y momentos mágicos en su recuerdo! En el siglo XIV, los duques de Bretaña convirtieron la ciudad de Josselin en un lugar de visita ineludible, de modo que regálese un viaje a Morbihan y haga un paréntesis verde, cultural y no exento de encanto en su ajetreada vida.

Castillo de Josselin lado jardín © M. Schaffner

Castillo de Josselin lado jardín

Descubra los "incontournables" del morbihan