El golfo de Morbihan © Fotolia

Visitas ineludibles de Morbihan

Si la ría de Etel se define precisamente como “ría”, es porque el Océano Atlántico inunda y vacía su cauce al ritmo de las mareas. A vista de pájaro, es un laberinto en el que la tierra y el mar se buscan, se encuentran y en ocasiones confluyen, ofreciendo al visitante una serie de ricos paisajes llenos de color. Una vez superada la barra de Etel y su banco de arena, que se moldea al ritmo de las mareas, el navegante puede comenzar a descubrir la naturaleza preservada y protegida que rodea la desembocadura. Lagunas, playas salvajes, marismas y cuencas ostrícolas se suceden en este pequeño mar interior sinuoso y salpicado por islotes.

Observe, allí a lo lejos podrá ver una bonita casa con puertas y ventanas azules que parece flotar en el agua… Con una majestuosa decoración, se alza la célebre casa de los pescadores, que ilustra tantas y tantas postales. Más adelante, se encuentra la pequeña isla de Saint-Cado. Unida al continente por un legendario puente de piedra, esta pintoresca aldea cuenta con unas pocas viviendas y una capilla romana, desde cuyo interior se escucha perfectamente el murmullo del mar. Toda la ría invita al recogimiento. En ella se puede experimentar la armonía entre el hombre y la naturaleza. Aquí, gaviotines y garzas han encontrado su lugar entre aulagas, brezos y cardos de mar. ¡Para apreciar este panorama en su máximo esplendor, nada mejor que un paseo en kayak o en barca de remos! Mientras rema en las aguas de la ría, descubrirá nuevos paisajes, auténticos bocetos naturales coloreados de azul, de verde y de luz. Si le gusta el mundo submarino, podrá realizar una excursión o sumergirse y celebrar su proprio bautismo de buceo. ¡El fondo marino de la ría de Etel también le regalará una rica gama cromática y le deparará más de una sorpresa! Y para profundizar en el conocimiento de este excepcional lugar, convierta la gastronomía en espectáculo al degustar las famosas ostras de la zona, una especialidad local que se venden incluso en las pastelerías. Un poco de gastronomía, un toque de patrimonio y un concentrado de naturaleza: eso es lo que le espera en su visita a la ría de Etel...