Port de Sauzon © Y. Boelle

Belle-Île-en-Mer, la bien llamada

“Belle-Île-en-Mer, Marie-Galante…” ¿Le suena de algo? Si existen canciones acerca de Belle-Île es porque sus paisajes enamoran. Durante sus próximas vacaciones podrá jugar a ser Robinson Crusoe por un día o quizás por más tiempo…


Belle-Île-en-Mer, un espacio natural protegido

De norte a sur y de este a oeste, sus 85 km2 de superficie hacen de Belle-Île-sur-Mer la mayor isla en extensión de la costa de poniente y, sin duda alguna, también la más asombrosa, debido a la gran variedad de su paisaje. Desde las dunas de arena de la playa de Donnant hasta los acantilados esculpidos de Pointe de Taillefer o de Pointe des Poulains, los paisajes de Belle-Île ofrecen un asombroso espectáculo que ha sido inmortalizado por numerosos pintores y poetas: las Agujas de Port Coton se alzan en el Atlántico, colonias de gaviotas tridáctilas y plateadas chapotean y algo más allá, se alza la Ciudadela de Vauban, todo un hito arquitectónico. Ante todas estas maravillas, el artista en soledad, observa e irremediablemente, se conmueve.

Con un fin de semana en Belle-Île se le hará la boca agua, no será suficiente, solo podrá saciarse con una estancia más prolongada. ¿Y por qué no pasar unas buenas vacaciones?

La isla es de gran interés en varios ámbitos: histórico, patrimonial y cultural, por lo que será del gusto de todos. Hablando de gustos, desde sus reputadas galletas hasta sus famosas sardinas, pasando por la cerveza, la miel o los caramelos de mantequilla salada, la gastronomía isleña no se queda atrás y es también un buen reclamo para los turistas.

  • Port de Sauzon

    El puerto de Sauzon

  • Randonnée à Belle-île-en-mer

    Caminata en Belle-île-en-mer

Un crisol de hitos arquitectónicos

Entonces, ¿sigue teniendo ganas de esas merecidas vacaciones? Pues lo tiene muy sencillo, Belle-Île está a solo unos cables de Quiberon. Atracará en el puerto de Le Palais desde donde podrá empezar a descubrir la isla: al norte, Sauzon y su puerto pesquero tan típico como fotogénico; al sur, Bangor, con sus landas y sus playas vírgenes; más al este, Locmaria, el núcleo urbano más antiguo de la isla, donde se desarrolla una importante actividad agrícola. Aproveche sus vacaciones para hacer un recorrido por estos cuatro núcleos urbanos y descubrir la magnífica isla, donde los sueños se hacen realidad:

suba hasta lo alto del Gran Faro de Kervilahouen para sentirse “el rey del mundo”; entre en el fuerte de Sarah Bernhardt, y sentirá que ha viajado al siglo XIX; visite la gruta del Apothicairerie, que hará las delicias de los amantes de las aves; y dese un capricho y déjese cuidar en reconfortantes sesiones de talasoterapia... Hay multitud de lugares diferentes que visitar en Belle-Île, una isla preciosa que hace honor a su nombre. Con sus 80 km de costa, será necesario más de un día para conocerla… ¿Le apetecen unas vacaciones en la isla?

  • La côte sauvage © X. Dubois

    La costa salvaje

  • Plage de Donnant © Y. Legal

    Playa de Dado

  • Port de le palais © X. Dubois

    Puerto de Él Palacio

Así que no lo dude más y embarque para disfrutar de una escapada de fin de semana o vivir unas vacaciones de ensueño. Y cuando caiga la noche podrá refugiarse al calor de un hotel o rodeado de naturaleza en uno de los numerosos campings de la isla. La página web del Comité Departamental de Turismo de Morbihan le ayudará a organizar su viaje y los isleños le recibirán con los brazos abiertos.

aiguilles de port Coton © M. Schaffner

Las Agujas de Puerto Algodón

Descubrir

Principales Destinos