Flores del litoral © M. Schaffner

ESPÍRITU NATURAL EN MORBIHAN

¿Está harto/a del ajetreo y del bullicio del día a día? ¿Y si su próximo fin de semana fuera la ocasión perfecta para tomar el aire? Déjese guiar por sus sentidos hacia el sur de la Bretaña, ¡destino: Morbihan! Y revele su verdadera naturaleza.

EL AIRE MARINO QUE SIENTA TAN BIEN

A lo largo de la costa atlántica, Morbihan cuenta con más de 900 km de litoral que se pueden descubrir emprendiendo el famoso sendero de los aduaneros. De Pénestin a Guidel se suceden impresionantes vistas del océano. Respire, aspire el aire del mar y sienta las salpicaduras de las olas, que le dejarán un sabor ligeramente salado durante su paseo yodado. Allí, en la costa salvaje de Quiberon, regálese el privilegio de disfrutar de una puesta de sol digna de una obra maestra. A medida que van emergiendo los primeros rayos del gran faro de Belle-Île, la sirena de niebla firma la salida de un buque hacia nuevos horizontes… Se respira en el aire una especie de anhelo del mar abierto… Después de todo, las islas están apenas a un tiro de piedra. Houat o Hoëdic bien podrían ser sus próximos oasis de paz, con su ambiente tranquilo, su naturaleza virgen, una flora única y la sensación de estar solo en el mundo. ¿Es un sueño? Venga a Morbihan, adquirirá una nueva noción de lo que es el lujo…

  • La costa salvaje de Quiberon © M. Schaffner

    La costa salvaje de Quiberon

  • Flora de la isla de Hoëdic © M. Schaffner

    Flora de la isla de Hoëdic

CUANDO EL BOSQUE LE ENCANTA…

Y, si la felicidad se encuentra en el interior, también allá donde el océano irriga la tierra y pinta los valles de verde. Casi 135 000 hectáreas de bosque cubren el corazón del departamento. Pont Calleck, Quénécan, Lanouée o Brocelianda son algunas de las zonas boscosas que le invitan a repostar clorofila. A lo lejos destaca una silueta monumental: un tronco carnoso, ramas enrevesadas y hojas. Se encuentra frente a un árbol centenario, uno de esos magníficos árboles que pueblan Morbihan y nos cuentan historias del pasado. Escuche con atención, ¿es el silbido del viento o el murmullo de un «korrigan»? En los márgenes del bosque de Brocelianda se susurran cuentos de hadas, caballeros y hechiceros, tanto como para traer de vuelta sueños de su infancia. Y, si los duendes no son muy habladores, preste atención a las piedras, pues tienen mucho que decirle… Entre mansiones y capillas, entre dólmenes y menhires, el patrimonio de Morbihan es muy rico en sus gentes y sus historias.

  • >Árbol centenario de Brocelianda © Y. Boelle

    Árbol centenario de Brocelianda

  • Arroyo en el bosque de Brocéliande © M. Schaffner

    Arroyo en el bosque

  • Dolmen en Saint Jean Brévelay © F. Plessis

    Dolmen en Saint Jean

Escuche, admire y sienta crecer una emoción de plenitud dentro de usted. En Morbihan, la naturaleza le abre sus puertas y le transporta hasta sus vastos parajes, donde sopla un viento de libertad… Su próxima visita estará a la altura de sus emociones: ¡revitalizante!

Río de Morbihan © M. Schaffner

Río de Morbihan